
En este dormitorio infantil compartido, el punto de partida es un papel pintado de Cole & Son que convierte la pared cabecera en el auténtico protagonista del espacio: una escena de safari en tonos empolvados —azul celeste, topo y rosa palo— donde jirafas, elefantes, cebras y cocodrilos viajan en barcazas entre palmeras, con un dibujo ilustrado casi de cuento clásico inglés.
Sobre ese fondo narrativo, el resto del dormitorio se construye en un tono deliberadamente sobrio para no competir con el papel: dos camas nido en madera de roble natural, con cabeceros tapizados en cuadros vichy en la misma paleta azul-topo del papel, que actúan como transición suave entre el estampado y la ropa de cama lisa. Las mantas en azul empolvado y los textiles blancos aportan calma y unifican visualmente ambas camas, mientras que la alfombra de fibra natural en tono arena aterriza la propuesta y aporta calidez bajo los pies.
El resultado es una habitación infantil pensada para crecer con los niños: aventurera y evocadora en el papel, pero serena y atemporal en el mobiliario y los textiles, de modo que el cuarto no quede “infantilizado” en exceso y pueda acompañarles varios años.
En este dormitorio infantil, el proyecto gira en torno a una cama-casita de madera natural sin teñir, con arcos calados y tejado a dos aguas, que funciona como una pequeña arquitectura dentro de la habitación y aporta ese punto de fantasía y refugio tan propio de los espacios infantiles. El estante superior, decorado con una colonia de conejitos de peluche, remata la pieza con calidez y ternura.
El papel pintado, con un delicado estampado de pájaros en tonos rosa palo y azul celeste sobre fondo crudo, envuelve las paredes y dialoga con la ropa de cama de cuadro vichy rosa, repitiendo la paleta en el sofá tapizado a juego —con un cojín en azul empolvado que aporta contraste—. El cabecero en tono terracota introduce una nota de color más profunda que ancla visualmente el conjunto.
Los detalles —el estor plisado en lino crudo, la mariposa decorativa en la ventana, la alfombra con motivos geométricos en tonos pastel y el suelo de madera natural— completan una habitación pensada como un refugio delicado y narrativo, femenina sin resultar empalagosa, y con la calidad artesanal de la carpintería como hilo conductor de todo el proyecto.