
Este dormitorio infantil lo resolví con una estructura de literas de fabricación íntegramente a medida en madera lacada en blanco con detalles en roble natural, para optimizar el almacenaje en una superficie reducida sin renunciar a que cada niño tuviera su propio rincón de descanso dentro de un mueble pensado para los dos. En la escalera de acceso a la cama superior integré cajones de gran capacidad en cada peldaño, aprovechando un hueco que normalmente se pierde bajo los escalones, y añadí también un cajón en la parte inferior de la litera para poder tener una cama nido. Para la barandilla de seguridad de la litera alta quise alejarme de la solución maciza habitual: la resolví con palos de roble natural y cuerda trenzada de fibra, unidos de forma artesanal, que aligeran visualmente el conjunto y le dan ese carácter cálido y un poco náutico que buscaba, y que, además contrasta con calidez el blanco lacado de la estructura. Cada cama tiene su cortina corredera de lino en tono crudo con cenefa lateral a juego, para que cada uno pueda aislar su espacio cuando quiera intimidad.
La combinación de textiles y papel pintado fue una elección sencilla ya que las flores estilo Liberty en tonos rosas empolvados y verdes combinaba muy bien con tejidos de flores más grandes y cuadros estilo Vichy. En cada hueco donde está ubicado el cabecero colocamos un aplique de luz con pantalla forrada en el mismo papel floral, pensado para que cada niño pueda leer por la noche sin molestar el descanso del otro.